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MARCOS EL ASCETA |
Nuestro santo padre Marcos el Asceta floreció
alrededor del año 430. Fue discípulo de san Juan Crisóstomo, según
Nicéforo Calixto, volumen II, libro 14, cap. 53, siendo contemporáneo de
san Nilo y de Isidoro Pelusiota, famosísimos ascetas. Hombre laborioso y
dedicado a la meditación do las Sagradas Escrituras, compuso muchos
discursos llenos de todo tipo de instrucciones y de utilidad. Nicéforo
Calixto menciona treinta y dos de ellos, actualmente perdidos, que
enseñan todos los caminos de la vida ascética. Se han salvado solamente
ocho de sus discursos, distintos de aquellos recordados. Éstos son
mencionados por Calixto, y el crítico Focio, en el código 200, pág. 286.
De éstos, se incluyó aquí el primero, concerniente a la ley espiritual,
y el tercero, concerniente a aquellos que creen poder ser justificados
por sus obras. Estos discursos son subdivididos en capítulos, el octavo
de los cuales está dirigido al monje Nicolás. Estos capítulos son más
útiles que los otros y todos concernientes a las leyes espirituales.
Los escritos de Marcos han sido también recordados por el santo mártir
Pedro de Damasco, por san Gregorio de Tesalónica, por Gregorio el
Sinaíta, por el santísimo patriarca Calixto, por Pablo Everghetinos y
por muchos otros padres. El haberlo leído, nos inducen a leerlo también.
También la santa Iglesia de Cristo honra a Marcos
recordándolo el 5 de marzo, y proclamando sus luchas ascéticas, su
sabiduría en los discursos y la gracia de los milagros que le fuera
concedida desde lo alto.
Poco se sabe de él, sin embargo. Parecería que fue
contemporáneo de Nilo de Ancira y como él, discípulo de Juan Crisóstomo,
y que fue nombrado abad de un monasterio de Ancira, antes de retirarse a
la vida eremítica en Palestina.