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EL AÑO LITURGICO |
Las
liturgias que se celebran en la Iglesia Ortodoxa son distintas y
heterogéneas: algunas se dirigen a toda la asamblea de los fieles;
otras, sólo a uno o dos de sus miembros; unas se celebran todos los días
a una hora fija; otras, según las solicitan los fieles.
La celebración de la Iglesia Ortodoxa presenta consigo misma un esquema
desarrollado, que tiene que ver con toda la vida del cristiano y le
confiere un ritmo bien delimitado. En cada etapa del camino de la vida,
en cada momento difícil, la Iglesia busca santificar con los sacramentos
y con las oraciones. A parte de esto, la celebración constituye el
discurrir de un tiempo eclesiástico especial. La vida del cristiano no
avanza según los días del calendario, sino según las festividades
eclesiales. Y para la festividad se nos prepara: la esperamos, la
conmemoramos. En las festividades más importantes, la Iglesia prepara a
sus miembros con largos ayunos: la Cuaresma finaliza con la Pascua, el
ayuno antes de la Asunción y antes de Navidad precede a las respectivas
solemnidades; no sucede así con el llamado ayuno de Pedro, la memoria de
los apóstoles Pedro y Pablo. De esta forma, el tiempo terrestre natural
se transforma y llega a ser patrimonio de la historia sagrada.