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LAS CÚPULAS |
La
variedad de formas de la arquitectura rusa de los templos se expresa en
el número de cúpulas que los coronan. Este número es simbólico. Si
encontramos una cúpula, simboliza al Único Dios; si las cúpulas son
tres, a la Santa Trinidad; si son cinco, a Cristo y los cuatro
evangelistas; si son siete, a los siete Sacramentos de la Iglesia; si
son nueve, a los órdenes de los ángeles; si son trece, a Cristo y los
doce apóstoles. El numero de cúpulas puede llegar hasta treinta y tres,
según el número de años de la vida terrenal del Salvador.
También la forma de la cúpula tiene su sentido
simbólico. La forma de yelmo hace recordar al guerrero, la lucha
espiritual que sostiene la Iglesia contra las fuerzas del mal y de las
tinieblas. La forma de bulbo simboliza la llama de una vela, lo que nos
conduce hacia las palabras de Cristo: “Vosotros sois la luz del mundo”.
La forma muy elaborada y los colores intensos de las cúpulas del templo
de Basilio el Bendito hablan de la belleza de la Jerusalén Celeste.
El
color de la cúpula es relevante en la simbología del templo. El oro
simboliza la gloria celeste. Los templos más importantes y los dedicados
a Cristo y a las doce festividades principales de su vida tienen las
cúpulas doradas. Las de color azul con estrellas coronan los templos
dedicados a la Virgen María, porque la estrella hace recordar el
nacimiento de Cristo de la Virgen María. Los templos dedicados a la
Santísima Trinidad tienen las cúpulas pintadas de verde, que es el color
del Espíritu Santo. En cambio, los templos dedicados a los santos están
coronados por cúpulas de color verde o plateado.