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Documento
redactado por los párrocos y responsables de las primeras
parroquias de Roma, reunidas en convivencia en el año 1.972
No es un grupo
espontáneo, ni una asociación, no es un movimiento de
espiritualidad, ni un grupo selecto dentro de la parroquia. Es
un camino vivido en régimen de pequeñas comunidades formado
por personas de edad, condición social, mentalidad y cultura
diferentes, que dentro de la actual estructura de la parroquia y
en comunión con el obispo, reviven en plenitud su bautismo.
Nace del anuncio
de la BUENA NOTICIA, que es CRISTO vencedor en
nosotros de la muerte y del pecado, anuncio llevado, de acuerdo
con el párroco, por un equipo de catequistas de otra comunidad,
que va más adelante en el camino.
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Después
del anuncio, que se hace durante dos meses de
catequesis, la comunidad inicia su camino
neocatecumenal, en el que se revive el bautismo en
diferentes etapas, semejante al de la Iglesia primitiva.
La vida de la comunidad, durante todo el camino, se basa
en la escucha de la PALABRA, en la LITURGIA
y en la CARIDAD FRATERNA.
Así, estas pequeñas
comunidades abran en la parroquia un camino de conversión,
para todos aquellos que quieran pasar de una fe infantil
a una fe adulta. A la luz del Concilio Vaticano II,
el neocatecumenado aparece como un camino concreto para
edificar la Iglesia en pequeñas comunidades, para que
sean, en el mundo, el CUERPO VISIBLE DE CRISTO
RESUCITADO.
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No se impone,
siente el deber de no destruir nada, de respetar todo,
presentando el fruto de una Iglesia que se renueva a sí misma y
que dice a sus mayores que han sido fecundos, porque de ellos
han nacido.
Es una respuesta
concreta a la necesidad de evangelización hoy en la parroquia y
en la diócesis. Lleva adelante esta misión, viviendo el camino
neocatecumenal en la total obediencia a la comunidad madre, para
dar en el interior de la parroquia los signos de la fe: el AMOR
en la dimensión de la Cruz y la perfecta UNIDAD (Jn 13,
35; 17, 21)
En la medida que
la comunidad da estos signos, llama a los hombres a la conversión.
Y sucede así que la comunidad que surge se hace ella misma
anunciadora de la BUENA NUEVA y de ella nacen otras
comunidades.

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